Las corrientes están naufrag
ando por las profundidades de mi ser, como un viento vertiginoso que suspira por mis poros...

El clima se enreda en mi piel, se estrella entre el frío del cuerpo, entre el tibio sol de cada amanecer...
Es como si el tiempo desembocara en una perspectiva distinta, en una realidad cuyos colores pude pintar con mis propios dedos... con mi propia sien.
Un paisaje nuevo, un lugar que fue... que no es.
La llegada del otoño, del arco iris proyectado desde mis pies... la lluvia, el sol, el cielo... lo que contemplo, lo que no se ve...
A veces es bueno cortar la maleza, arrancar de raíz aquello que te mantiene atado, que te impide alcanzar los rayos del sol para seguir nutriendo tu cuerpo, tu alma.
Los pensamientos dejan de enredarse, de disfrazarse entre realidades absurdas que no llevan a ningún camino, que sólo opacan la luz del ser.
Es sólo cosa de mirar hacia dentro, de meditar profundo... sentir y contemplar el mundo, tu mundo.
Flotar... fluir y crecer.
Es como si el tiempo desembocara en una perspectiva distinta, en una realidad cuyos colores pude pintar con mis propios dedos... con mi propia sien.
Un paisaje nuevo, un lugar que fue... que no es.
La llegada del otoño, del arco iris proyectado desde mis pies... la lluvia, el sol, el cielo... lo que contemplo, lo que no se ve...
A veces es bueno cortar la maleza, arrancar de raíz aquello que te mantiene atado, que te impide alcanzar los rayos del sol para seguir nutriendo tu cuerpo, tu alma.
Los pensamientos dejan de enredarse, de disfrazarse entre realidades absurdas que no llevan a ningún camino, que sólo opacan la luz del ser.
Es sólo cosa de mirar hacia dentro, de meditar profundo... sentir y contemplar el mundo, tu mundo.
Flotar... fluir y crecer.

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